Las 7 mejores técnicas de lectura rápida

7 técnicas de lectura rápida

Comúnmente nuestra lista de deseos supera cada vez más a nuestra capacidad de disfrutar de todo su contenido. Es por esto que me dí a la tarea de identificar las técnicas de lectura rápida más útiles y prácticas para optimizar tu tiempo, por supuesto, sin dejar de disfrutar y comprender lo que lees.

Ya que en la actualidad hay tantas cosas que queremos hacer día a día. Pasar tiempo en familia, ver esa película o esa serie que acaba de estrenarse, estudiar para aprobar el examen, leer ese libro nuevo o aquel clásico que ocupa tu estantería y ahora es el eterno pendiente y seguro que piensas en muchas cosas más.

Por esto, sin más dilación, aquí están las mejores técnicas de lectura rápida:

1. Constancia

hábito lector

Este es el más simple y efectivo de todos los métodos. Consiste en separar 45 minutos al día para dedicarte a leer. 

Busca un lugar sin interrupciones, silencia las notificaciones del móvil y prepara el mejor ambiente posible para invertir este tiempo en tus lecturas.

Ahora bien. ¿Por qué 45 minutos al día? La respuesta es muy sencilla. Según varias investigaciones realizadas por promotores de cursos de lectura ágil, el libro promedio tiene 64000 palabras (unas 250 páginas) y el lector promedio lee 200 palabras por minuto. (test de velocidad de lectura).

Entonces para conocer cuánto tiempo nos toma leer un libro promedio, dividimos 64000 entre 200. El resultado es 320 minutos. Si queremos leer un libro a la semana dividiremos 320 minutos en 7 días. El resultado es aproximadamente 45 minutos al día para leer un libro a la semana o unas 250 páginas aproximadamente.

2. No releas

relectura

Cada vez que vuelves atrás en un texto por esa sensación de no haber entendido o no haber interiorizado bien su contenido estás perdiendo tiempo. En la mayor parte de los casos, aunque sentimos no haber comprendido, la realidad es que sí lo hicimos, o en su defecto pasamos por un pequeño lapso de desconcentración (que veremos más adelante).

Esa sensación de querer capturar al 100% todo lo leído es solo un impedimento en sí misma, que genera desconcentración y roturas en el flujo de lectura. Ya que frecuentemente continuar leyendo el texto nos hará percibir, comprender y retener mejor la información leída.

3. Marcador visual

marcador visual lectura rápida

Usa tu dedo (o cualquier otro indicador. Por ejemplo un lapicero) para ir subrayando imaginariamente las palabras que vas leyendo. Esta es una de las técnicas de lectura rápida que al principio pueden ser incómodas, pero al poco tiempo serán familiares en tí.

Debe ser un movimiento que no se sienta forzado y no debe ir de principio a fin en cada línea. Sino que su objetivo es reducir la carga mental y visual que genera el mantener la posición actual de lectura.

Este gesto funciona también como un centro de atracción para nuestro cerebro. Por lo que es una técnica que no solamente nos ayuda a aumentar la velocidad de lectura sino además la concentración que se traduce en comprensión.

4. Leer más rápido

leer rápido
Brain Exercise, eps 10 vector illustration

¿Qué? ¿Cómo que leer más rápido? Bueno, pues, a menudo relacionamos la capacidad de concentración e inmersión con el tiempo que pasamos en un mismo punto de la lectura. Esto en su lugar crea lagunas mentales y distracción. Ya que tu cerebro es demasiado poderoso y logra recrear y entender grandes cantidades de información, y lo hace a menudo. Por ejemplo las imágenes. Tal vez de allí venga la famosa frase “una imagen vale más que mil palabras”.

Al ver una imagen percibes todos los detalles en milésimas de segundo sin ninguna dificultad. Es por esto que al acelerar conscientemente la velocidad de tu lectura de forma gradual, invitas al cerebro a descifrar frases o bloques de texto en lugar de palabra por palabra.

El resultado, un cerebro más activo y concentrado, una mayor inmersión y por obvias razones, una mayor velocidad de lectura.

5. No vocalices (ni sub-vocalices)

vocalizacion lectora

Cuando somos niños y empezamos a leer, es necesario que lo hagamos en voz alta, para que nuestros padres o maestros nos corrijan y evalúen.

Una vez pasamos la prueba, conservamos la experiencia de leer y repetir verbalmente lo leído para sentirnos cómodos leyendo. Esto limita nuestra velocidad de lectura a nuestra velocidad de habla, que es significativamente más baja.

Este punto es cuestión de simple práctica, para ir dejando atrás esa necesidad poco a poco. Intenta silenciar tu voz externa (vocalización) y una vez lo consigas procura escuchar y eliminar la interna (sub-vocalizar), pues lo más probable es que sigas produciendo mentalmente el sonido de las palabras.

Algunas personas usan la música, mastican chicle o cuentan mentalmente 1,2,3…1,2,3; para ayudarse con estas técnicas de lectura rápida. Pero no es necesario obsesionarse. Procura identificarlo y esfuérzate por silenciarlo poco a poco, pues solo haciendo este ejercicio incrementas tu velocidad de lectura sin sacrificar la inmersión ni la comprensión.

6. Postura y momento de leer

momento de leer

Muchas personas usan la lectura como un dopante a la hora de dormir, y aunque es muy saludable y les ayuda a conciliar el sueño, lo convierten en un hábito que relaciona, leer con dormir, y más si lo hacen en la cama, las luces bajas y prácticamente acostados.

La lectura rápida, concentrada y productiva debe hacerse en un momento y lugar diferente al de dormir. Con el solo hecho de usar un lugar diferente a tu cama para leer, mejora significativamente la disposición con la que lo haces.

La postura correcta debe ser sentados (no acostados), con el torso derecho para facilitar la respiración y que el oxígeno llegue a nuestro cerebro, con una buena iluminación y el libro dirigido al rostro (no horizontal) para no forzar la vista.

Este ambiente es el ideal para leer rápidamente con mucha más concentración y comprensión.

7. Controla tu velocidad

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Finalmente y más que una técnica, es un consejo, para que puedas disfrutar a tu ritmo cualquier tipo de lectura. La velocidad de lectura es una habilidad. Es decir, aprendes a leer como quien aprende a caminar, pero también aprendes a leer ágilmente como quien aprende a correr. Son dos habilidades distintas y pueden ser usadas según tu preferencia en cada lectura o incluso cada párrafo o línea. Al final eres tú quien determina cómo usar tu tiempo y tus habilidades.

Hay muchas más técnicas y ejercicios pero son aplicables en casos de lectores muy principiantes o muy avanzados que, para mi gusto personal, no son del todo necesarias. Por lo que filtré los que considero más relevantes, útiles y aplicables.

Con estas técnicas de lectura rápida es muy probable que sobrepases sin dificultad la famosa marca de 52 libros al año. Aunque recuerda que no es una carrera.

Ahora todo depende de ti. Comenta qué te parecen los consejos y si los has aplicado con resultados.

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